Ese viernes quien también se prepara para estudiar es Ingrid. En la tarde, un bus la llevará a la casa de un pariente en Temuco. Un viaje de 143 km que cada semana ella hace sin reclamar. “Quizás todos lo toman como sacrificio pero yo como nací acá, no lo tomo tanto como sacrificio, quizás el hecho de remar todos los días para acá sea pesado pero es mi ambiente”, nos cuenta Ingrid.
Al día siguiente, como todos los sábados, ella y otros 49 estudiantes, se encuentran en el auditorio del Instituto del Medio Ambiente de la UFRO para participar en el Diplomado Innovación y Emprendimiento Sustentable para el Desarrollo con Identidad Mapuche. El diplomado es una iniciativa del Centro de Innovación y Emprendimiento Mapuche (CIEM) que impulsa el Consejo Mapuche de Maquehue a través de la Universidad de La Frontera, financiado por CORFO-InnovaChile y CONADI.
Durante seis meses, Ingrid y sus compañeros tendrán cursos en tres áreas estratégicas: Agroecología, Negocios y Tecnologías de la Comunicación e Información, contenidos que les ayudarán a la hora de emprender proyectos junto a sus comunidades. Ellos serán los dinamizadores territoriales, agentes de desarrollo escogidos por sus propias organizaciones que vuelven a sus territorios para aplicar los aprendizajes e impulsar emprendimientos con el sello mapuche. La mitad de los dinamizadores proviene de territorios andinos, de la zona costera y lacustre, la otra mitad pertenece a comunidades de Maquehue en la región de La Araucanía.
“Mi ayuda hacia la gente va a ser mucha, porque no hay mucha gente preparada. Hay jóvenes que salen para trabajar lejos y no vuelven y eso hubiera pasado conmigo también”, cuenta Ingrid desde su propia experiencia. Ella tiene 34 años y estudió una carrera técnica en Santiago pero volvió a su tierra en la cordillera, allí se casó y se asentó junto a su familia.
Con su participación en el Diplomado, Ingrid confirma su compromiso hacia su comunidad. “Yo como dinamizadora voy a estar en contacto con ellos, en contacto con la gente que tiene el capital, que tiene el dinero para pasarnos para poder trabajar. Me hubiera gustado que hubieran sido muchos más jóvenes de acá que hicieran el Diplomado… para realizar muchas actividades. Aquí en Icalma estamos precisando de muchas cosas, aquí está todo en pañales.”
El territorio de Ingrid
Son pasadas las 16 horas del miércoles. El viento de la tarde en Icalma sopla implacable y frío en la cordillera. Después de unos kilómetros de ripio y un neumático pinchado, los dirigentes del Consejo Mapuche de Maquehue Daniel Ancavil y Marcelino Jaramillo, el gerente general del CIEM, Gonzalo Silva, y el coordinador de los dinamizadores, Pedro Melinao, llegan a uno de los lugares más bellos de la región.
Es Icalma, el territorio de Ingrid. Bien ahí, al borde del lago, está la casa acogedora de su madre. Ella espera a las visitas con una once deliciosa, pan caliente y mucha amabilidad. Un encuentro informal para valorar el esfuerzo semanal que Ingrid hace para estudiar fuera de su comuna. “Estos estudios que ustedes están haciendo en el Diplomado es un sueño que nosotros tenemos, estamos sembrando las semillas de futuro de nuestros pueblos”, le dice Daniel Ancavil a Ingrid.
El tío de Ingrid, Gastón Cayuqueo, acompaña la visita y complementa: “ella después que se tituló en Santiago, se vino para Icalma, se casó y tuvo su familia. Nunca había tenido la oportunidad. Yo le dije que necesitábamos que ella saliera de eso, que la estábamos perdiendo y cuando uno le dice así a una lamien. Sola no está, hay toda una comunidad, hay todo un pueblo y un territorio que está atrás, que tiene la mirada clavada en ella, así que tienes una tremenda responsabilidad.”
Ingrid sabe de eso. Mientras bajamos al lago para despedirla, ella cuenta cómo piensa compartir sus conocimientos con la comunidad: “Como uno va a hacer un proyecto, va a trabajar con su gente, y a medida que uno vaya organizándose, uno va informando a la gente sobre los temas. Voy a intentar reunirlos para informarles, para contarles mi punto de vista y ver si quieren trabajar conmigo y con varias personas más, de otras comunidades también.”
Trabajar con otras comunidades parece surgir también del encuentro de dinamizadores de diferentes territorios: “Hay de todos los sectores. Hay una niña de Chiloé y hay otros peñis lafkenches, uno se conoce con ellos. Es importante compartir y recibir también ideas de ellos. He conocido unos jóvenes que hacen muchas cosas, como que allí pasa todo y aquí nada, intercambiamos ideas y me motiva.”
Al despedirnos, le preguntamos qué idea ella daría para reforzar la identidad mapuche de los dinamizadores. Ingrid no duda con su consejo: “A pesar de que no hablamos mapudungun en el Diplomado, todos sabemos de dónde venimos, de dónde provenimos, quizás eso faltaría un poco más, aprender nuestra lengua. A mí me falta mucho por aprender, yo aprendí escuchando a mi abuelo hablando la lengua, pero no la aprendí del todo. A mí me encantaría aprenderla, mas aún porque hay viejitos que te hablan solo en mapudungun y uno queda un poco colgada. Recuperarla un poco sería importante.”
Ingrid y sus hijos suben al bote, ya es de noche pero ahí se va ella, remando como siempre junto a sus sueños.
| Ingrid junto a sus hijos Matías y Camila en el bote que los lleva a casa en la laguna Icalma. |
| Ingrid y sus hijos recibieron en Icalma a Daniel Painevil, Marcelino Jaramillo, Gonzalo Silva, Pedro Melinao y Gastón Cayuqueo. |
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